En el ultimo año de su visita a este lugar, en el mes de la cocecha, subio a un monte que se extendia mas haya de las murallas de la ciudad y observo como su nave se acercaba destruyendo la niebla. Las puertas de su mente se abrieron violentamente mientras la alegria volaba por el mar. Habia mas dolor que amor en el corazon del hombre feliz.
Pero mientras decendia por una colina, el pensamiento mas profundo le llego a la mente:
Como me ire en paz y sin agonia?
Largos habian sido los dias que habia sufrido en este lugar, largas habian sido las noches a solas. Como podria el irse sin ese dolor y soledad sin arrepentirse.
Demasiado fragmentos de mi alma he derramado por las calles de esta gran ciudad. Demasidos niños han recogido las penas del hambre y angustia que he vivido. No seria una prenda la que tiraria al mar, seria una nueva piel de la que me desprendo en este momento que se ha hecho hambrienta y sedienta.
No puedo tardar tanto. El mar llama a todo lo que esta bajo su cuidado y yo me debo de retirar con el. Porque al seguir aqui y seguir con las horas significaria congelarme y convertirme en polvo.
Una voz no puede adueñarse de la lengua y labios que le dieron alas. Totalmente solo, debo buscar la cura.
Y sola y sin su nido debera el aguila volar hacia el sol...
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